En un festival donde las marcas compiten por atención, :contentReference[oaicite:0]{index=0} decidió ganarse a los fans sin interrumpirles la experiencia: premiándolos. Junto a :contentReference[oaicite:1]{index=1} y :contentReference[oaicite:2]{index=2}, lanzaron “Laneway Loot”, una campaña inmersiva para :contentReference[oaicite:3]{index=3} diseñada para celebrar a “the real ones”: quienes saben cada letra, hacen fila temprano y viven por la música.
Cuando el fandom se convierte en la llave de acceso
En lugar de limitarse a “patrocinar” el festival, la campaña se construyó como un sistema de recompensas que reconoce conductas reales de fans. Aquí, el valor no está solo en la presencia de marca, sino en el gesto: convertir el conocimiento musical, la pasión y la constancia en una forma de desbloquear premios.
El resultado es una activación que se siente como juego, colección y pertenencia al mismo tiempo: un formato pensado para que el fan se sienta visto, validado y recompensado.
La calle como primer escenario: pósters coleccionables
“Laneway Loot” arrancó con pósters callejeros de edición limitada, creados en colaboración con el artista del festival :contentReference[oaicite:4]{index=4}. Con elementos inspirados en el lineup 2026, las piezas fueron colocadas por Spark Foundry en puntos de alto flujo en :contentReference[oaicite:5]{index=5}, :contentReference[oaicite:6]{index=6}, :contentReference[oaicite:7]{index=7} y :contentReference[oaicite:8]{index=8}.
El giro creativo estuvo en la intención: no eran pósters para mirar, sino para “tomar”. Estaban diseñados para ser arrancados y llevados a casa, y la mayoría fue reclamada en menos de 24 horas. Debajo del arte, solo al momento de llevarse el “loot”, se revelaba un anuncio de Westpac x Laneway.
El “art heist” como motor de conversación social
Para amplificar la búsqueda, :contentReference[oaicite:9]{index=9}, el equipo de contenido de :contentReference[oaicite:10]{index=10}, coordinó con influencers para documentar sus propios “art heist moments”. La dinámica convirtió el acto de encontrar y arrancar un póster en contenido: captura, prueba social y buzz.
Así, el OOH dejó de ser un impacto pasivo y se transformó en detonador de historias. La gente no solo veía la campaña; la perseguía, la “robaba” y la compartía.
OOH diseñado para participar, no solo para impactar
El detalle más inteligente de la ejecución es que el mensaje de marca se revela solo cuando el fan actúa. Primero está el arte, el objeto coleccionable, el “premio” en la calle. Después, cuando alguien se lo lleva, aparece el anuncio debajo. Esa secuencia invierte la lógica típica: la atención no se compra, se gana.
Y cuando una pieza publicitaria se vuelve coleccionable, el medio se vuelve memoria: el póster deja de “vivir” en la calle y pasa a vivir en casa, en redes y en la cultura del fan.
Una antesala perfecta para la experiencia inmersiva del festival
El street drop funciona como calentamiento: crea urgencia, genera conversación y establece el tono de “loot” antes del evento principal. Al llegar al festival, el público ya entiende el lenguaje de la campaña: buscar, descubrir y ganar.
Esa continuidad entre calle y festival hace que la marca se sienta integrada al ritual del fan, no colocada encima de él. Y ahí está la diferencia: no es “branding en un festival”, es una experiencia diseñada para “the real ones”.
Preguntas frecuentes
¿Qué es “Laneway Loot”?
Es una campaña inmersiva creada para Laneway Festival 2026 que premia a los fans más clavados (“the real ones”) mediante dinámicas de colección en la calle y experiencias ligadas al festival.
¿Cómo funcionaron los pósters callejeros?
Fueron pósters de edición limitada, diseñados para ser arrancados y llevados a casa. Al retirar el arte, se revelaba debajo un anuncio de Westpac/Laneway, activando la marca solo cuando el fan participaba.
¿En qué ciudades se colocaron los pósters?
Se instalaron en ubicaciones de alto flujo en Auckland, Wellington, Christchurch y Hamilton para maximizar descubrimiento, urgencia y conversación orgánica.
¿Qué papel jugaron los influencers y el contenido social?
Se coordinaron “art heist moments” para documentar la búsqueda y el arranque de pósters, generando prueba social y amplificación del fenómeno en redes.
¿Por qué esta activación destaca como estrategia OOH?
Porque el OOH no solo comunica: se convierte en mecánica. La atención no se compra con un logo, se gana con un objeto coleccionable y una acción que la gente quiere hacer.
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