
Sprite lanzó la “Cabine do Grito” en São Paulo, donde el estrés urbano se libera con un grito y termina con una Sprite helada.
Scream it out, cool down instantly
La premisa es tan clara como poderosa: desahógate y luego cálmate. La cabina, con instalación audio-reactiva, amplifica el grito para ofrecer una experiencia sensorial que ayuda a liberar la carga mental. Al salir, la recompensa física –una Sprite fría– refuerza el mensaje: el alivio emocional y la frescura van de la mano.
Del estrés al contenido compartible
La “Scream Booth” no es un truco; es una invitación a resetearse. El gesto de gritar se convierte en un ritual breve y memorable que la gente quiere contar. Así, la experiencia trasciende la acera y viaja por redes sociales, multiplicando el alcance orgánico de la activación.
Emotional branding en tiempo real
La acción encaja a la perfección con el posicionamiento de Sprite: refrescante, directa y con actitud. No solo apaga la sed; entiende cómo se siente la gente en la ciudad y responde con una solución tangible. El lugar elegido, Avenida Paulista, garantiza flujo constante y un contexto urbano donde la tensión es cotidiana y el alivio, valioso.
Lo que las marcas pueden aprender
- Insight humano + timing: Ataca una emoción real (estrés) en el momento y lugar donde se vive.
- Diseño sensorial: La respuesta audio-reactiva vuelve la interacción significativa y recordable.
- Incentivo claro: El producto como recompensa cierra el círculo experiencia → refresco → preferencia.
- OOH a DOOH/social: La experiencia física se convierte en contenido nativo para redes, potenciando el ROI.
- Ubicaciones icónicas: Entornos como Paulista maximizan exposición y conversación.
Conclusión
“Cabine do Grito” demuestra que una idea simple, anclada en un insight potente, puede convertir un momento de estrés en un recuerdo refrescante. Es emotional branding ejecutado en la calle, con métricas que viajan más allá del punto de contacto.