Además de tener una gran cobertura, la publicidad exterior, a diferencia de otros medios, logra captar a un receptor pasivo de información, lo que coloca a la marca en una probabilidad mayor de ser recordada.
Para que la publicidad logre influenciar al consumidor al momento de la compra es necesario que reciba la información cuando se encuentre en una actitud positiva ante el mensaje. Para la mente del consumidor la vía pública es el lugar adecuado para la publicidad, de otra forma es más común que se considere invasiva y traiga como consecuencia inmediata un rechazo aunque exista la necesidad del producto.
A pesar de que hablamos de un medio masivo la selección de los espectadores ya es una realidad en la publicidad exterior, de aquí nace la importancia de la segmentación y conocimiento del mercado meta, si esto está claro y aterrizado en el plan de medios, la batalla final en el mostrador está ganada.